El bálsamo labial de miel es el complemento que nunca suele faltar en nuestro bolso.
Tener los labios bien hidratados es necesario, pero, además, nos crea una sensación de frescor y bienestar que “engancha”, por eso, es muy habitual que nos echemos cacao o bálsamo labial a menudo. El cacao o bálsamo labial es perfecto para evitar que los labios estén secos o agrietados y sus beneficios pueden resumirse en tres, principalmente: protege, nutre y repara. Lo más aconsejable es apostar por bálsamos naturales y neutros, preferiblemente a los que contienen aditivos o saborizantes.
Una forma muy fácil de elaborar este bálsamo labial de miel y con pocos ingredientes. Te garantizamos unos labios hidratados y protegidos del frío de forma 100% natural. Ideal para estos días tan poco calurosos.
Ingredientes para 2 botes pequeños:
- 10g. de cera de abeja
- 3 cucharaditas de aceite de oliva
- 1 cucharada de miel
- 5 gotas de aceite de menta piperita
Este bálsamo labial hidratante enriquecido con miel nutritiva y menta piperita relajante en una base de cera de abeja y aceite de oliva, es excelente para ablandar los labios secos y agrietados.
Preparación:
- Combinar la cera de abeja y el aceite de oliva en un tazón resistente al calor y ponerlo en una cacerola de agua hirviendo a fuego lento y calentar suavemente hasta que la cera de abeja se haya derretido. Agregar la miel una vez se haya derretido la cera.
- Retirar del fuego y añadir el aceite de menta piperita. Con una cucharada guardar el bálsamo en botes pequeños esterilizados y dejar enfriar. Para utilizarlo basta con aplicarlo sobre los labios secos con las yemas de los dedos, según sea necesario. Utilizar durante un período no superior a tres meses.
Este bálsamo labial de miel es ideal para aplicar antes de realizar deportes, así como senderismo, montañismo, esquí, etc, para tenerlos protegidos del aire y frío.
También antes de maquillarnos para tener unos labios suaves sin pieles sueltas que arruinen el efecto de los distintos tonos de rojos y colores oscuros que los visten este invierno. El viento y el frío están en su contra y, si no se protegen bien, acaban secos, agrietados y doloridos.

